Conquistar "Las Siete Cimas" significa
subir a las montañas más altas de cada continente:
Everest (entre Nepal y Tibet, como la cima más alta de Asia),
Aconcagua (en Argentina, como la cima más alta de América),
MacKinley (en Alaska, como la cima más alta del Ártico),
Pirámide de Carstenz (en Indonesia, como la cima más
alta de Oceanía), Kilimanjaro (en Tanzania, como la cima
más alta de África), Elbrus (entre Rusia y Georgia,
como la cima más alta de Europa) y Mount Vinson (en la Antártida,
como la cima más alta de la Antártida).
En agosto del 2004, intenté llegar al punto más alto del Elbrus
pero debido al mal tiempo no pude, solo llegué hasta los 5100 metros.
Unos meses más tarde, en enero del
2005, logré la primera de las Siete Cimas, la cima del
Aconcagua a 6962 metros, después descansé por un
mes y empecé de nuevo a entrenar en el Monte Shasta, cerca
de donde vivo, en California.
Esta vez la preparación fue un poco
diferente, no con tanto peso ya que en el Elbrus no se carga
tanto como en el Aconcagua. Mi entrenamiento fue correr y escalar
Shasta en el menor tiempo posible, también correr en la
nieve en cuestas. Todo lo que incluyera subidas y altura lo hice
para entrenar mi corazón al máximo.
En julio de 2005, después de viajar
mas de 12.500 kilómetros, finalmente llegué a Rusia
para intentar de nuevo la cima del Elbrus.
En esta ocasión iba más preparada
mentalmente, con más experiencia y con más paciencia.
Llegué lista a dar todo y a luchar por esta cima. Pero
también a regresarme de cualquier parte de la montaña
si mi vida estuviera en peligro.
Después
de las caminatas de aclimatación llegué al campamento
Priutt, el clima empezó a cambiar rápidamente y
en cuestión de una hora empezó a caer granizo y
a nevar y los recuerdos y temores del año pasado volvieron.
Mi preocupación por el clima era
inevitable, pero así hice mis caminatas de aclimatación
aunque no pude alcanzar los 4800 metros en Pastukhova Rocas debido
a la tormenta. El tiempo no daba señales de cambiar y
el Elbrus nunca se vio, solo su furia, pero estaba decidida a
quedarme en la montaña hasta el último momento.
Sentí como si la montaña me estuviera probando,
también un poco de rabia al ver que otra vez estaba tan
cerca de alcanzarlo y el clima no me ayudaba. Pero así es
el montañismo, uno se prepara lo más que puede
y al final solo la montaña decide si hay cima o no, uno
no puede controlar nada, es una de las razones por las que me
gusta tanto. 
Después de 3 días de tormenta,
el miércoles 27 de julio a las 5 pm el clima cambió favorablemente
y estaba tan alegre que deseaba empezar a subir de inmediato
por nervios a que cambiara de nuevo. Alisté todo y al
día siguiente salí hacia la cima en una madrugada
muy linda sin viento, había caído mucha nieve los
días anteriores haciéndolo un poco mas difícil
de subir. Así, por muchas horas escalé hacia la
cumbre, vi el amanecer el cual fue espectacular. Pensé "hoy
hay cima ". Sabía que solo en cuestión de
horas estaría en lo más alto del Elbrus y me sentía
tan fuerte y súper feliz de ver que sí lo iba a
lograr. Había pasado la prueba que la montaña me
hizo. Mi decisión de quedarme y esperar hasta el último
momento fue lo mejor. Pasé las rocas y la travesía
hasta llegar a los 5300 metros, ¡solo estaba a 2 horas
y media de mi objetivo!.
Descansé en la base de la última
cuesta con solo dos horas más por escalar. Había
mucha gente subiendo y el día era muy claro con unas vista
preciosa de la Cordillera de Los Cáucasos.
La conquista de la cima
Continué con
mucha determinación y después de dos horas finalmente pude
verla. Sentí que mi corazón se me iba a salir de
alegría. Hice los últimos pasos y por fin
alcancé la cima de Elbrus a 5642 m.s.n.m. a las 12 medio
día del 28 de julio de 2005 . Estaba
en el punto mas alto de Europa, saqué mi bandera de Costa
Rica y con mucho orgullo me tomé las fotos respectivas.
Había mucho viento y hacía mucho frío, pero
estaba muy claro. Le di muchas gracias a Dios y a la Virgen por
tanta ayuda y por protegerme. Estuve como 30 minutos disfrutando
mi triunfo y empecé el descenso hacia el campamento. Vi
mucha gente con problemas de altura pero es común. Gracias
a Dios a mi no me dio nada de ese tipo, me cuidé mucho
y esta fue la quinta vez que estuve a mas de 5000 metros, sabía
muy bien como reacciona mi cuerpo a esta altura. Finalmente después
de 11 horas de esfuerzo físico y mental llegué al
campamento donde pasé esa noche y pude descansar.
Las enseñanzas del Elbrus
El día
siguiente fue de despedida. Salí de la montaña,
vi al Elbrus por última vez y le dije: "gracias amigo
por dejarme llegar a tu cima" , antes de que las
nubes lo cubrieran ya que de nuevo el clima empezó a hacer
de las suyas. Fue una súper experiencia el ver al Elbrus
de nuevo. Esa montaña me enseñó mucho, aprendí a
ser paciente, y a respetar las montañas y la
furia de la naturaleza.
Elbrus
es la primer montaña de la que he tenido que regresarme
sin cima e intentarla de nuevo. Se que habrán muchas experiencias
parecidas o peores, pero la primera vez no es fácil regresar
sin haber cumplido la meta propuesta. Pero ese día de
agosto de 2004 nunca lo olvidaré pues cambió mi
manera de ver y aproximarme a las montañas, tal vez en
ese momento no le di el respeto que se merecía y solo
lo vi como una cima más que iba a conquistar. Pero
las montañas no se conquistan, se sobreviven .
Hoy soy más madura y las respeto mucho, estoy muy feliz
de haber alcanzado dos de Las Siete Cimas este año. Las
cimas del Aconcagua y del Elbrus me han dado todo el impulso
que necesito para seguir adelante hasta alcanzar la cima del
Everest uno de estos años. Me estoy preparando y cada
una de todas estas cumbres me va a ayudar. Es mi sueño
y se que algún día lo voy a lograr ya que amo el
montañismo y las montañas, por eso se me hace fácil
subir a ellas. Cuando tienes mucha pasión y determinación
por algo siempre das el 100% o más por lograrlo.
La siguiente meta
Ya
descansé durante un mes y de nuevo empiezo mi entrenamiento
en septiembre, para mi próximo reto y mi tercera cima
que será en enero de 2006: el Kilimanjaro a 5895 metros
de altura en África. Pero como dice mi esposo, "solo
soy una tica muy pequeña con un sueño muy grande".
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