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BITÁCORA |
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PEDALEANDO DE COSTA A COSTA
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Por
Leo Vásquez |
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"¡Pam, no
empiece conmigo!",
le dije. Llevábamos 10 minutos de habernos montado en las
bicis en una expedición que duraría 5 días
y ya en la primera intersección preguntó, "Leo, ¿está seguro?"
Somos
12 ciclistas y ninguno ha entrenado a conciencia para esta hazaña.
Lo llamo así, porque
un viaje de costa a costa en Costa Rica ha sido un sueño
de años que hasta ahora se hace realidad. En el país
se hacen dos competencias de este tipo y las excusas sobran para
no haberlas hecho antes, pero la realidad se describe fácilmente:
falta de constancia. Ya llegó la hora y es que este viaje
lo hicimos por pura diversión, pero no le quita ningún
mérito.
La líder de la expedición, Pam, es la encargada
para Costa Rica de Backroads, una agencia de viajes de aventura "5
estrellas" con más de 100 destinos alrededor del mundo.
Esta empresa ofrece viajes de caminata, bicicleta y multideportes
en diferentes destinos del país. Ella y sus guías
se encargaron de comprar los mapas, facilitar el transporte, conseguir
direcciones, planear almuerzos y negociar tarifas para el grupo
de aventureros. Víctor y yo, los únicos ticos de
la expedición, nos encargábamos animar y empujar
al pelotón, es decir, nos la tiramos ¡Pura Vida! Un
tercer tico fue de vital importancia para todos, Orlando, quien
manejó el transporte de apoyo, encontraba hoteles, averiguaba
atajos y fue un ingrediente esencial para el buen humor del grupo.
Su Toyota Hiace está equipada con un rack para bicicletas
y llevaría una de repuesto, dos aros delanteros y uno trasero
extras.
DIA CERO
La primera reunión de todo el grupo fue
al atardecer del 28 de Noviembre en el "Happy Hour" del Restaurante
Marlin, en el corazón
del Pacifico Central costarricense. Ahí terminé de
conocer a todos los que iban. Tenían mapas, una bitácora
del mismo viaje hecha hace un par de años atrás y
por lo menos un par de Margaritas cada uno. Hablamos de la ruta
a seguir la mañana siguiente. El día uno de pedaleada
me lo conozco de memoria y sugerí un atajo que nos ahorraría
casi una hora de camino. Lo único es que teníamos
que cruzar el Río Paquita por un tubo de agua y con la bici
al hombro. Traté de convencerlos que era la mejor opción
pero parecía que mi idea nada más estaba alterando
los ánimos de todos. Entonces pensé en irme por ahí con
quien quisiera seguirme y esperar al resto en la unión de
los caminos, pero un viaje así necesita mucho trabajo de
grupo y no quería ser la manzana de la discordia desde el
día
cero. |
DIA UNO
Quedamos
de vernos a las 6:30 a.m. en Quepos para preparar todo e irnos.
Por dicha, se me ocurrió bajar antes a desayunar un Gallo
Pinto con huevo, el desayuno típico costarricense, porque
el resto de ellos se comió un par de panes, galletas y
vamonos. De todos los ciclistas, yo era el único que sabía
que tipo de subida nos esperaba porque la he hecho unas 20 veces...pero
de bajada. Tenía mis dudas si el grupo entero iba a lograrlo
el primer día, menos aún sin el Pinto power!!
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Día
1 29 de Nov., 2005
Inicio: Quepos -1 m.s.n.m
Llegada: San Marcos de Tarraz? 1423 m.s.n.m
(Hotel La Cascada)
Tiempo: 9 1/2 horas
Distancia: 55km.
Hojas Cartográficas: Quepos 3344 II,
Dota 3344 I
Altura Máxima: 1610 m.s.n.m. |
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"Están pedaleando como
sus clientes" los paré y les dije solo a 30 minutos de haber
empezado. Para ese entonces ya habíamos parado un par de
veces por fotos, otro par para ir al baño y además íbamos
a pasito "tun tun". Yo sabía lo que significaba para ellos
una comparación con sus clientes. Ya que éstos, con
su ritmo pausado y sus quejas sobre el mal estado de los caminos
para bici montaña, son bromas comunes entre los guías.
Pues sirvió el regaño y el rebaño aceleró.
El primer día es definitivamente el más fuerte.
Los primeros kilómetros son planos, luego columpios y después
de Paso Marcos es todo subida. Sube y sube y sube...
Aquí el
grupo empezó a distanciarse, arribita de
los 900 metros paramos a almorzar y ya éramos solo 7. Por
medio de radios transmisores supimos que los restantes 5 también
habían parado y de aquí en adelante nos mantendríamos
así hasta San Marcos. Poco después de almuerzo empezó a
lloviznar y bajó la temperatura, eso fue lo único
que bajó en todo el día. En el primer cruce esperamos
un poco a los atrasados pero el frío y la inactividad se
hacía sentir en mis piernas y ya quería seguir. Se
me ocurrió hacer una flecha de piedras con una rama al final
indicando la dirección a tomar. Seguimos.
Nápoles
era el punto de reunión con el transporte de
apoyo pero Orlando no había llegado. Decidimos seguir a Mata
de Caña, donde empieza el pavimento, porque si llegábamos
hasta aquí, de fijo terminábamos. Apenas entrados en
el asfalto, vimos la Hiace y nos explicó como llegar al hotel. "Ya
casi llegan, faltan como 10km" nos dijo Orlando antes de irse a topar
con El Club de los 5 rezagados. A estas alturas "casi llegan" y "10
Km." no tenían ningún tipo de relación coherente,
pero agarramos un fuerzón y llegamos poco antes de las 5 p.m.
Sólo uno de doce tuvo que montarse en la Hiace, "falta de
pinto" dijo y las otras 4 personas llegaron al anochecer. |
DIA DOS
Con las
bromas y chistes acerca de todos los sucesos del día
anterior, ya se sentía un grupo más
unido y me pasó por la mente que talvez si lo íbamos
a lograr...todos...juntos.
"Pam, ¿no tiene uno de esos asientos
de gel de cliente?" le pregunté apenas la
vi en la mañana.
"Yo creo que no, voy a buscar
a ver que encuentro" me
respondió.
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Día
2 30 de Nov., 2005
Inicio: San
Marcos de Tarraz? 1423 m.s.n.m
Llegada: Orosi 1120 m.s.n.m. (Hotel Río Perlas)
Tiempo: 8 horas
Distancia: 50km.
Hojas Cartográficas: Dota
3344 I
, Vueltas 3344 IV, Tapanti 3445 III
Altura Máxima: 2335
m.s.n.m. |
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Al rato, Víctor, el
novio de Pam, con una sonrisa sospechosa llegó a decirme
que solo encontraron dos y que no había para mí.
Esperó un par de segundos, mientras mi cara se desfiguraba,
antes de decirme, "No, es vara, aquí esta el suyo". Aún
con la ayuda del asiento fue un calvario montarme en la bici y
a la fecha, no entiendo como los otros 9 nunca preguntaron sobre
la disponibilidad de éstos.
Del km.0 hasta el Empalme se
sufre. Pavimento y todo, pero igual se sufre. Por ahí del
km. 8 se llega a una cima pero la felicidad dura poco. Inmediatamente
se ve la montañota enfrente
que sin duda es nuestro camino a la CA2, es decir, la Carretera
Interamericana. A nosotros nos tocó con sol y fue duro,
pero supongo que con lluvia es peor. Nos reagrupamos en el Empalme
para ir todos juntos por 4km. sobre la CA 2. Solo de este pequeño
tramo, salieron más historias de miedo que todo el recorrido
que habíamos hecho hasta el momento.
Nos desviamos camino
a La Estrella, nuestro primer descenso en lastre. Por fin, descansamos
las piernas y empezamos a usar los antebrazos en un camino pintoresco
que dejaba ver lo más
profundo de la vida de campo costarricense. Montañas gigantes
divididas por cultivos, inmensas praderas verdes, algunas con vacas,
tendederos de ropa, casas adornadas de Navidad y llegando al pueblo;
la iglesia y la mejenga(1) de
la escuela que se paralizó para ver el paso de los ciclistas.
"Hello,
hello!!" gritaban algunos estudiantes,
"Gringos, gringos" gritaban
otros mientras nos saludaban.
Paré frente a un grupo de cómo
cinco escolares y para romper el hielo, les pregunté por el
equipo de fútbol
de mi preferencia:
"¿Quiénes son los morados?"
Medio extrañados por el hecho de que no les costó entenderme,
tres alzaron la mano al tiempo que yo gritaba aludiendo a la mascota, "¡¡¡Viva
el monstruo!!!".
Seguí andando, mientras oía a los niños liguistas,
los del equipo archirival, haciendo sus porras también.
En la Iglesia descansamos y vimos el camino que nos llevaba de
vuelta a la CA 2. Este atajo es mucho más largo que seguir
sobre la carretera pero es, además de lindo, mucho más
seguro. Una vez que salimos a la carretera principal, la primera
desviación a la derecha nos lleva hacia Muñeco Navarro.
Antes de disfrutar el bajadón del día tuvimos que
subir una crueldad de cuesta hasta ver el rótulo que nos
orientó montaña abajo. Este "downhill" es largo y
bueno, a veces peligroso, pero ya era hora.
Gradientes empinadas,
piedras sueltas, zanjones, alambre de púa,
pozos de barro y una vista maravillosa nos acompañaron hasta
abajo, donde logramos comunicación con Orlando y 2 de las
ciclistas que prefirieron no hacer esta parte en bici.
¡¡¡¡Y que noticias nos tenían!!!!
Habían conseguido el mejor hotel de todo el viaje, tal vez
el mejor en el que yo me haya quedado en mi vida. Lujo total, aguas
termales, buena comida y precio justo. Esa tarde yo fui el primero
en entrar a las piscinas termales y ya para la 4:20 p.m. teníamos
música, tragos y el común denominador de todo el viaje... risas.
Nos merecíamos este lujito. Ya para este entonces no tenia
la menor duda que íbamos a llegar todos juntos al Caribe.
(1) Nombre
que se le da en Costa Rica a los partidos de fútbol improvisados. |
DIA TRES
Me desperté como a las 5:30 a.m. y
me fui directo a las piscinas. Salí como una pasa
directo al desayuno, donde estaba en votación la ruta
a seguir. Yo quería irme por Tapantí y me justifiqué diciéndoles
que es de los Parques Nacionales más bonitos del país.
Por segunda ocasión perdí el apoyo, cuando
oyeron que la ruta de Tucurrique era más descansada
para las nalgas.
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Día
3
Inicio: Orosi 1120 m.s.n.m. (Hotel Río Perlas)
Llegada:
Guayabo de Turrialba 1060 m.s.n.m. (Albergue La Calzada)
Tiempo: 8 horas
Distancia: 70km.
Hojas Cartográficas: Tapanti 3445 III, Istarú 3445
IV, Tucurrique 3445 I
Altura Máxima: 1180 m.s.n.m. |
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Por muchos
años fui
guía por esta zona y me deleité explicándoles
todo lo que sabia del área. Les hablé del café,
del chayote, de la macadamia, de la represa de Cachí, de
la Casa de Maquinas y nostálgicamente de la sección
del Río Reventazón denominada Tucurrique. En ella
aprendí, lo que hasta el día de hoy ha sido mi trabajo,
mi pasatiempo y mi pasión, el rafting y el kayak. Tucu,
le decíamos, se perdió por el Proyecto Hidroeléctrico
de Angostura, que irónicamente se construyó cuando
el Instituto Costarricense de Electricidad tenía su slogan
de "Desarrollo en Armonía".
Pasando
el pueblo de Tucurrique, entramos en los cañaverales
de Pejibaye que nos llevaron hasta la Angostura. Entrando a la
carretera asfaltada nos fuimos en fila india hasta la ciudad de
Turrialba.
De aquí, Orlando se fue en la misión de
buscarnos hotel. Nosotros en cambio, seguimos pedaleando para acortar
la distancia hacia Siquirres, nuestro destino del día siguiente.
Después de 1 hora de tortuosas subidas, Orlando, nos dio
instrucciones por la radio de esperarlo en el cruce que lleva al
Monumento Nacional Guayabo. Ahí caímos todos agotados
a ver que noticias nos traía. No falló y nos consiguió dormida
en el Albergue La Calzada. A este punto todos estábamos
muy cansados y las mujeres decidieron montarse en el carro y evitarse
los 3 km. de subida en lastre que faltaban para llegar a nuestro
destino. La testosterona salió a relucir y los hombres nos
fuimos en bici hasta arriba. Para subir liviano, dejé mis
provisiones de agua y alimento en el carro, hecho que lamentaría
al poco tiempo de haber empezado. Víctor y Joe me dejaron
tirado y por momentos pensé que no iba a llegar.
"Me regala
un mango." le dije a unos colegiales que saboreaban
la fruta. Me contestaron con risas como creyendo que era broma
y siguieron su camino como si nada.
"¿Una
pulpería por aquí?" les grité para
que me oyeran a la distancia. La respuesta fueron más risas.
Pensé en insistir, pero decidí usar todas mis energías
para llegar al destino final.
El albergue tiene capacidad para dormir
ocho, pero en realidad no tuvimos problemas para acomodarnos los
doce. La cena de trucha en el restaurante del lugar fue la mejor
cena del viaje. Pocos minutos después, ya dormíamos todos
como un lirón.
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DIA CUATRO
La
mañana siguiente parte del grupo decidió bajar
a la calle pavimentada en la Hiace. Yo entiendo cuando lo
hacen para evitar la subida, pero para evitar la bajada nunca
lo iba a entender, así que me monte en mi bici y los
fui a esperar a la calle.
Yo creí que estando tan arriba
y tan cerca del Caribe todo el 4to.día iba ser de
bajada. No fue así,
y ya en el pavimento bastaron solo 500 metros para darme cuenta
que estaba muy equivocado.
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Día
4
Inicio: Guayabo de Turrialba 1060 m.s.n.m.
Llegada: Siquirres 40 m.s.n.m. (Hotel Don Quito)
Tiempo: 5 horas
Distancia: 68km.
Hojas Cartográficas: Tucurrique 3445 I, Bonilla 3446 II, Matina 3546 III
Altura Máxima: 940 m.s.n.m.
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Después de una hora
de subir parecía ser que por fin venía la bajada
hasta Siquirres y por primera vez vimos la costa Caribeña
en el horizonte. Bajamos en pavimento por un buen tramo antes de
pasar a lastre y seguíamos bajando.
En cierto punto, me di cuenta que a mano derecha había
un río, a mano izquierda, adelante y atrás solo montañas,
grandes además. Poco después llegamos a un pueblo
que era el fondo de la olla y de ahí la única salida
era subiendo. Me hubiera gustado preguntar a uno de los habitantes
donde estaba para narrarlo en esta historia, pero estaba tan desmoralizado
que solo acaté a empujar con una pierna y jalar con la otra
repetidamente. Eran las 11 a.m. y el clima caribeño caía
fuertemente sobre nuestros cuerpos y mentes como queriendo evitar
que llegáramos a nuestro destino.
Esta cuesta fue una prueba
de fuego para todos. Subimos por lastre de piedra suelta y expuestos
al sol por los mas tortuosos 3.5 km. de mi vida ciclística. Tuve que parar porque sentía
el asiento en llamas, por no decir otra cosa. Paré y descansé.
Lo único que me motivó a seguir, eran los niños
del pueblo que caminaban de vuelta a sus casas de la escuela, que
vieron la oportunidad de competir y ganarle a los desganados cleteros
cuesta arriba. No pudieron conmigo, razón por la cual estoy
contando esta parte de la historia con un poquito de orgullo... creo.

Apenas íbamos
llegando arriba, sacamos nuestras provisiones y almorzamos. Nos
dimos tiempo para reagruparnos y descansar. Al poco tiempo de estar
andando otra vez, vimos el carro de apoyo y nos dio la noticia
que de ahí en adelante era todo bajada.
A pesar de que fue una bajada larga, me pareció un poco corta
considerando la sufrida que acababa de experimentar. Llegamos a la
carretera a Limón y nos quedaban unos 15 km. hasta el Hotel.
Con Orlando manejando atrás de nosotros nos alineamos en parejas
e hicimos este tramo bastante rápido. Eran solo las 2p.m.
cuando llegamos, aprovechamos para arreglar las bicis e ir a bañarnos
al Río Pacuare. |
DIA CINCO
"My
body is strong, my mind is in peace, good class everyone" nos
dijo Kitty, mientras que algunos de los que habíamos
terminado el estiramiento se reían.
"Ojala pudiera entender la mitad de sus chistes" le dije
a Victor.
Y es que Kitty es un saco de burlas. Yo no entendía
muchas de ellas, ya sea por barreras del idioma o porque no
conocía las personas que en muchas ocasiones personificaba.
Ella fue, sin duda, el máximo motor de carcajadas de
este viaje. |
Día
5
Inicio: Siquirres 40 m.s.n.m. (Hotel Don Quito)
Llegada: Puerto Viejo, Limón RASTAFARAI!!!!! 0 m.s.n.m. (Playa Chiquita Lodge)
Tiempo: 5 horas
Distancia: 120km.
Hojas Cartográficas: Matina 3546 III, Moín 3546 II, Río Banano 3545 I, Cahuita 3645
III
Altura Máxima: 40 m.s.n.m. |
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Esta es la
parte de la ruta de la que teníamos más dudas. La
opción más
conocida es la que se va a lo largo de la línea del tren,
famosa por dos cosas: por rompe traseros y por la baja seguridad
que conlleva. A este último factor se suma el hecho que
de los 12 ciclistas, 9 eran mujeres y todas se veían muy
guapas en sus licras cleteras. La alternativa, era igual de peligrosa...la
autopista, pero según nuestra experiencia del día
anterior era más factible.
Decidimos empezar bien temprano
para evitar el tráfico
pesado. Igual que la tarde del día anterior, Víctor
y yo empezamos a la cabeza, con el plan de cambiar la punta cada
media hora. No se porqué se me ocurrió que yo quería
ir adelante hasta después del puente del Río Chírripo.
Nos tomó una hora en llegar, hecho que me cobraría
una factura un par de horas después.
"Hole left", "Hole right", "Hole center", "Gravel", "Car back", "Car
up" eran los comandos gritados que usaban los líderes del
pelotón para advertir a aquellos que venían chupando
llanta. Como un eco incansable los del medio repetían para
que los últimos escucharan. Así nos fuimos. Tal vez
en un par de ocasiones sentimos que los vehículos pasaron
peligrosamente cerca, pero llegamos al cruce para Puerto Viejo,
antes de Limón, sin mayores contratiempos. De este punto,
nos alineamos individualmente para seguir el recorrido un poco
más tranquilos.
31 Km. por hora marcó mi velocímetro la mayoría
del recorrido. Yo seguía pedaleando por inercia, estaba
caliente sin descanso y ya cuando no podía mas, vimos el
mar, la costa, el CARIBE. ¡¡¡Lo hicimos!!! De
costa a costa en bici. Por un lapso de tiempo, mi cansancio se
desvaneció. Fue en este momento y después de unas
fotos, que uno a uno, sin dudar, se montó en su bicicleta
camino a Puerto Viejo. Todavía nos faltaban 60 km. en una
de mis calles favoritas, con el mar y las palmeras en nuestra izquierda
y sin una sola cuesta que subir. Todo esto lo pensé en ese
momento para darme ánimos, porque ya mi maquinita necesitaba
algún tipo de "combustible" para echar pa'lante.
Seguíamos andando, bajo el sol, en formación, con
un cansancio que no nos dejaba hablar. Ya los comandos de advertencia
se oían esporádicamente y no había eco, solo
ganas de llegar. Penshurst, Tuba Creek, Cahuita, "Ya falta poco" me
repetía en silencio.
Se me cerraban los ojos, veía nublado y hasta que en una
ocasión al volver a mis sentidos me vi cerca de chocar con
la bici de adelante, me dije en vos alta "Voy a parar". Bajé la
velocidad, vi al resto alejarse y me di ánimos para llegar
a la Intersección de Puerto Viejo. Ahí estaban esperándome,
llegué y me acomodé en una sombra con las piernas
arriba contra una pared. La asistencia llegó inmediatamente,
me hidraté, comí y descansé.
Solo quedaban
5 km. a Puerto Viejo y un par más
para Playa Chiquita, me levanté y seguí. Aquí el
grupo fue más pausado y yo recobré mis fuerzas. Pasamos
por el puro centro de la ciudad pero eran tanta las ganas de bajarnos
de la bici permanentemente que seguimos. Llegamos al lodge e inmediatamente
me quité la licra, me puse la panta, abrí una cerveza
y ¡brindé con todos!
Habíamos empezado con
un atardecer Pacífico y terminamos
la madrugada siguiente con un amanecer Caribeño. Hoy, 4
de Diciembre del 2005, cumplo 33 años. Rastafarrai!!!!
FIN |
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